jueves, 7 de octubre de 2010

"Contracorriente": realismo mágico entre hombres ...

Cuando las luces se apagan, el proyector empieza a funcionar, y la pantalla blanca se ilumina con las primeras imágenes de "Contracorriente", uno se echa a temblar. Todos los tópicos del mal llamado cine gay, en su vertiente drama y llorera, se acumulan: hombre gay, y orgulloso de ello, vive une relación secreta con hombre gay, reprimido, casado y a punto de ser padre, en un entorno completamente hostil, en este caso un pequeño pueblo de pescadores en la costa peruana. Nada nuevo aparece en el horizonte y a uno no le queda más remedio que resignarse a aguntar 90 minutos de clichés y situaciones mil veces vistas.

Pero ¡sorpresa! a los veinte minutos la película se atreve a dar un giro y adentrarse en el peliagudo mundo del realismo mágico sudamericano. Y los tópicos y los personajes estereotipados sufren un lavado de cara que les hace parecer nuevos, resplandecientes, así como la historia que se nos cuenta parece que es la primera vez que la vemos, por lo que su impacto es aún mayor.

Hace poco leí, no me acuerdo dónde así que me perdone el autor si lee este post y ve que no lo nombro, un artículo donde se hablaba del realismo mágico literario tan característico de América Latina. Decía que ese realismo tan especial era sólo disfrutable en la literatura porque el cine aún no había sido capaz de mostrarlo en todo su esplendor y sin caer en el ridículo, sólo hay que recordar las desastrosas adaptaciones cinematográficas de "La casa de los espíritus" o "El amor en los tiempos del cólera". Pues esta maldición se ha acabado porque Javier Fuentes-León ha dirigido una película que haría las delicias de Isabel Allende o Gabriel García Márquez. "Contracorriente" se convierte en una fábula mágica que arranca risas y lágrimas a partes iguales, una historia que utiliza a la muerte, al más puro estilo "Volver", para hablar de cómo los fallecidos pueden ser los únicos que ayuden a los vivos a reconducir su vida . Y nos cuenta la historia de amor gay más vieja del mundo, esa en la que los dos protagonistas están obligados a vivir su amor en secreto, de una forma como nunca antes nos la han contado.


"Contracorriente"
es una película emotiva, dura, tierna, sensible, erótica, valiente, realista, fantasiosa ... dulce y amarga como la vida misma. Y tiene uno de los repartos más perfectos del año, especialmente ese trío protagonista que no tiene nada que envidiarle a muchos ganadores del Oscar. "Contracorriente" es una película tan hermosa y dura que hasta duele, y si no preguntadle a Paco que se pasó toda la proyección con un berrinche tremendo y pañuelo en mano.

Muy recomendable ... de lo mejorcito que he visto este año. El tráiler:

miércoles, 29 de septiembre de 2010

"Un mozito viejo" de Tom Ford ...

En mi pueblo se utiliza la expresión "mozito viejo" para referirse a aquellos hombres que se quedan solteros, ya sea porque nadie en ellos ve eso de la belleza interior (que digo yo que es un poco falso, que Bella se enamoró de Bestia pero al final se le transformó en un príncipe con un buen polvo, otro gallo cantaría si se hubiera quedado como un monstruo peludo) o porque son gays que no quieren moverse de un pueblo donde difícilmente encontarán el amor, por lo que se quedan para vestir santos. Es decir, que "Un mozito viejo" sería la traducción gaditana de la primera película del diseñador Tom Ford, "Un hombre soltero".

La primera vez que vi el tráiler de esta película, no supe muy bien qué pensar. El resultado estético prometía ser fascinante pero vacío, una de esas experiencias que te entran por los ojos pero de la que acabas harto a los quince minutos porque no tienen nada que contarte. Que burro soy y que equivocado estoy a veces, porque "Un hombre soltero" es visualmente impresionante pero a la vez ofrece un retrato despiadado y lleno de matices de la sociedad norteamericana que, siendo sinceros, no ha cambiado casi nada desde los años sesenta en los que transcurre la acción de la película.

"Un hombre soltero" nos sumerge en las 24 horas de un día, en apariencia anodido pero que se irá convirtiendo en un punto de inflexión sin retorno, en la vida de George Falconer (Colin Firth en uno de los papeles de su vida), profesor universitario que vive destrozado tras la muerte de su amante. La familia del fallecido hace como si George no existiera; su mejor amiga (una inmensa Julianne Moore haciendo una especie de remake de su mítico papel en "Boogie Nights") intenta animarle pero su vida es todavía más patética que la de él; y un alumno, que casi parece un efebo suplicando ser sodomizado mientras ve dibujos animados por la tele, le demuestra que está más que dispuesto a dejarse educar por George en todos los aspectos de la vida. Y por si todo esto fuera poco, George decide que ese día se suicidará ... pero nada sucede como está previsto.

Era obvio que alguien que vive de la imagen, como Tom Ford, iba a convertir su primera película en un festín para los ojos. Y así ha sido, no hay plano en "Un hombre soltero" que no sea impecable, que no esté pensado hasta el más mínimo detalle, que no hable de los personajes tanto o más como lo hacen los actores. Pero el señor Ford también consigue dotar a su película de una humanidad y de una sinceridad aplastantes, siendo consciente en todo momento de que sus personajes rozan el patetismo pero sin entrar a juzgarlos en ningún momento, los respeta y deja que den rienda suelta a sus frustraciones, a sus miedos, a sus deseos y la represión en la que viven. Porque el tema gay queda reflejado a la perfección en ese barrio de casas inmaculadas y vecinos sonrientes donde nadie habla de la homosexualidad de George porque lo que tienen que hacer es fingir que eso no existe.

Pero si algo destaca en "Un hombre soltero" son los actores, todos ellos pluscaumperfectos. Colin Firth dota de masculinidad y vulnerabilidad a un George que se ve incapaz de seguir adelante con una vida en la que tiene que hacer como si nada hubiera pasado después de la muerte de su novio; Julianne Moore se hace dueña y señora de la película durante los pocos minutos que sale en pantalla como la amiga borracha y frustrada del protagonista, auténtico antecedente de las "mariliendres" actuales; Matthew Goode está fascinante como el novio muerto de George, y Nicholas Hoult aporta una carnalidad y una sexualidad abrumadoras al personaje del estudiante enamorado de su profesor.

Y si algo me llegó de "Un hombre soltero" fue el tremendo erotismo que desprende la película desde que empieza hasta que acaba, a pesar de que no se muestra ninguna relación sexual y los desnudos se cuentan con los dedos de una mano. Pero las propias imágenes, y las interpretaciones de todo el reparto, desprenden sexo con sólo una imagen o una mirada ... y eso añade un plus de interés a una película que parece mentira que haya sido dirgida por un director debutante, que encima no tenía nada que ver con el mundo del cine. Porque "Un hombre soltero" es una obra increíblemente madura que habla del amor y de las segundas oportunidades ... pero sobre todo de la libertad con la que cada uno tenemos que vivir nuestra vida.

Os dejo con una de sus secuencias:




martes, 21 de septiembre de 2010

Yossi, Jagger y sus juegos amorosos en la nieve

Yossi y Jagger, dirigida por Eytan Fox, se estrenó un par de años antes que Brokeback mountain pero alcanzó cierta fama a raíz de que la película de Ang Lee pareciera que hubiera inventado las historias de amor prohibidas entre hombres. En cierta manera ambas comparten un mismo punto de partida: dos hombres que se enamoran en un entorno terriblemente hostil y que tienen que mantener su relación en secreto, más por decisión de uno de ellos que por la del otro. Uno es la masculinidad en persona mientras que otro es alguien delicado, vulnerable y mucho más femenino. Y si rizamos el rizo, incluso podemos decir que el campo es en ambas películas el testigo de las andanzas sexuales de los protagonistas. Pero aquí acaban las semejanzas porque, si Ang Lee convertía Brokeback mountain en un poderosísimo drama sobre el amor y la pérdida, Eytan Fox roza peligrosamente la cursilería y la sobredosis de azúcar con Yossi y Jagger.

Pondré un ejemplo en una de sus secuencias más célebres que es la que da imagen al póster de la película. Yossi y Jagger, dos oficiales israelíes destinados en una base cercana a la frontera israelí-libanesa, se han enamorado y aprovechan cualquier momento para poder hacer aquello que tienen que mantener oculto a los ojos de sus compañeros. Durante un entrenamiento, ambos se las apañan para quedarse solos y perderse en mitad de un bosque nevado. Yossi y Jagger empiezan a tirarse bolas de nieve, a abrirse el uniforme y jugar con el hielo sobre su pecho desnudo, a darse el lote mientras oyen y cantan canciones de una diva, a comportarse como dos quinceaños lectores de la Súper Pop y un etcétera de demostraciones del amor en su vertiente más pastelosa. Están ellos a lo suyo cuando un conejo se les aparece en plan aparición mariana (no haré bromas sobre porqué es un conejo y no otro animal) y el pobre Jagger lo admira como si fuera Gloria Gaynor la que se le hubiera plantado ante sus narices. Todo muy naif, muy ingenuo, demasiado pasteloso ... podéis comprobarlo vosotros mismos:



Sé que Yossi y Jagger se ha convertido en una película de culto pero a mí me sigue parecido una excelente idea de partida, una historia de amor gay situada en un lugar tan peligroso para los homosexuales como Israel, que al director se le acaba yendo de las manos por culpa de un tono demasiado amable, y excesivamente condescendiente, que no pega para nada con el drama que se supone deben estar viviendo dos hombres que ven imposible el poder estar juntos.

Pero tengo que admitir que la película consigue redimirse gracias a unos portentosos diez minutos finales en los que el director logra dejar al espectador ojiplático y con un nudo en la garganta. Y es que cuando se deja de mariconadas, rollo el conejo mariano, Eytan Fox sabe cómo manejar la desesperación de un amor perdido para siempre y golpear al respetable en la cara sin ningún tipo de miramientos. Una auténtica pena que el resto de la película no se atreva a ser igual de valiente ...





domingo, 19 de septiembre de 2010

Rollo bollo en Las Vegas ...

Mucho estaba tardando yo en hablar en este blog de una de las grandes películas de culto de los últimos veinte años, de un auténtico fenómeno underground, de la cinta que nos enseñó cómo tienes que eliminar a tus contrincantes para pasar de ser una simple corista a toda una estrella de Las Vegas de pezones coloreados. Estoy hablando, of course, de "ShowGirls" de Paul Verhoven, película que incomprensiblemente sigue apareciendo en algunas de las listas de las peores películas de la historia del cine. Y digo yo que quien hace esas listas debe de haber visto muy poco cine porque creo que el tiempo ha hecho justicia con "ShowGirls" y ha quedado demostrado que su aparente horterismo, cutrez y ordinariez no son más que una mala leche muy inteligente y muy propia de la filmografía de Verhoven.

No voy a entrar en la eterna polémica de si "ShowGirls" es una buena o mala película, porque creo que es una de esas historias que hay que ver sin prejuicios y determinado tipo de espectador es incapaz de hacer eso, por lo que muchas veces defender la película que destruyó la carrera de Elizaberth Berkley es entrar en una conversación de besugos con alguien que no quiere ver más allá de sus narices. Por cierto, que supongo que Charlize Theron aún debe estar dando gracias al director de cásting que la rechazó para el papel de Nomi Malone ...

El caso es que de lo que quiero hablar en esta ocasión es de que "ShowGirls" nos presentó una de las historias de amor lésbicas más "entrañables y conmovedoras" de la historia del cine, la de Crystal Connors (Gina Gershon) y Nomi Malone (Elizabeth Berkley). Como diría el escritor Raúl Portero: "la historia es casi propia de una película de Disney, ellas dos se quieren a pesar de tirarse por las escaleras y de robarse el puesto de vedette más zorrón de las Vegas. Es el triunfo absoluto de los buenos sentimientos."

Para quien dude de que "ShowGirls" no es más que una épica historia de amor entre dos mujeres, sólo hay que echarle un vistazo a algunas de las lecciones morales y románticas que nos enseña la película de Verhoven:

-lección 1: no hay nada más bonito para demostrar tu amor que vestirse de cuero y protagonizar un número musical sadomaso donde le pones la zancadilla a tu aprendiz sólo para que ella sepa quien manda en la relación.

-lección 2: si tu amada no te presta atención, sólo tienes que hacerle un lap dance a su chico delante de ella. Ya sabes, tú le puedes tocar pero él a ti no. Si te encuentras luego a ese mismo chico, recuerda decirle algo tan bonito como "me encantó ver como te corrías".

-lección 3: si ella sigue sin hacerte caso, entonces lleva a su chico a una piscina con luces de neón y hazle suavemente el amor, aunque sólo sea porque sabes que ella acabara por enterarse. Si lo de suavemente no funciona, entonces móntate a horcajadas sobre él y pon a prueba tus cervicales.

-lección 4: sabrás que ella es tu alma gemela porque las dos sois divas, de las de verdad, de las de toda la vida. Por eso sólo os alimentáis a base de Doggy Chow.

-lección 5: ella te enseñará algo que nunca olvidarás: "nunca bajes las escaleras delante de alguien más joven y ambiciosa que tú". Prueba a darle un empujoncito, quedarte con su puesto de vedette primera, y si ella te lo perdona es que realmente estáis enamoradas.

-lección 6: la prueba de amor definitiva es que una le haga las uñas a la otra. Pero si te dice algo así como "yo ya estoy demasiado mayor para ir de puta", no le hagas caso, lo está diciendo por despecho. El amor entre dos divas de Las Vegas es así.

¿Lo véis? "ShowGirls" no es más que una profunda y conmovedora love story entre dos mujeres. Os dejo con una de sus secuencias más románticas:





miércoles, 15 de septiembre de 2010

"I want your love", porno que emociona

Supongo que todos habréis oído alguna vez ese chiste tan malo que dice: "¿por qué las mujeres ven hasta el final las películas porno? Pues para ver si al final se casan o no". Chiste cutre donde los haya pero que refleja perfectamente lo que casi todo el mundo pensamos del porno: que es un subgénero sólo apto para ver como precalentamiento con tu pareja, como diversión con los amigos o que sirve como acompañante en largas noches solitarias. Pero de repente aparece un corto como "I want your love" de Travis Mathews y te destroza todas las ideas preconcebidas sobre el porno que puedas tener. Porque que levante la mano quien pensara que alguna vez se emocionaría con una peli X ¿Verdad que no hay manos levantadas? Pues esperad a ver este corto y luego hablamos.

"I want your love" parte de una idea sencilla pero efectiva: dos amigos íntimos charlan sobre el amor y el sexo para acabar preguntándose porqué nunca lo han hecho entre ellos y decidir que es mucho mejor comprobarlo que quedarse con la duda. Ya está, pero es que un corto no necesita más que eso, y un buen director detrás de la cámara, para demostrar lo mucho que las imágenes pueden decir y el torrente de sensaciones por las que se puede hacer pasar al espectador.

Es curioso ver cómo los dos actores protagonistas, Jesse Metzger y Brenden Gregory, consiguen que el sexo explícito que practican pase a un segundo plano para mostrarse ellos como dos personas que follan mientras se ríen, se ponen nerviosos, se dejan llevar y acaban comportándose delante de la cámara como dos hombres completamente vulnerables que consiguen aportar al hecho de acostarse juntos una aplastante naturalidad.

Pero aparte de lo bien tratado que está el tema del sexo, "I want your love" es un corto excelentemente fotografiado, muy bien rodado (esa cámara al hombro que acerca al espectador a los personajes es perfecta) y extraordinariamente bien interpretado por dos actores que tienen un desnudo físico y emocional muy complicado.

Por supuesto que se trata de una historia que pone cardíaco y a mil al espectador que acepte sus reglas, eso es más que obvio. Pero también es verdad que hay mucho más aparte de follar, y gran parte de eso viene dado por la naturalidad con la que Travis Mathews nos acerca a algo tan complejo, y tan difícil de enseñar en imágenes, como es la cantidad de sensaciones por las que uno pasa cuando está cómodo en la cama y se deja llevar. La risa floja, las miradas cómplices, la progresiva pérdida de vergüenza, la excitación, el deseo ... todo ello aparece en estos 13 minutos en los que nada se oculta ni se censura. Es el amor y el sexo en estado puro.

Por cierto, que es una pena que "I want your love" sólo se pueda localizar en páginas porno gay como si se tratara de un subproducto o algo así. Lo podéis ver aquí:







domingo, 12 de septiembre de 2010

30 años de lluvia dorada entre amigas ...

En 2010 se cumplen treinta años del estreno de "Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón", película clave de la cultura gay española y pionera de la que sería la filmografía de uno de los mayores genios de nuestro cine. Hoy en día es muy difícil contar nada que no se sepa sobre esta historia que representa el corazón de la movida madrileña, llena de personajes que hasta entonces habían estado vetados en el cine español, y donde por primera vez la homosexualidad no se retrataba de una manera traumática sino como una condición que los personajes vivían con absoluta normalidad. Ver "Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón" es como salir de fiesta con los colegas, cómo pegarse una noche de farra y levantarse con una resaca antológica, es tan absurda y está tan llena de vida como la mayor borrachera que recordéis ... y eso es bueno y malo.

Seamos sinceros, la primera película de Almodóvar ha envejecido terriblemente mal, al contrario que otras películas suyas de los primeros ochenta como "Matador" o la magnífica "¿Qué he hecho yo para merecer esto?". Las aventuras de Pepi y compañía se ven ahora con cierta nostalgia por toda la leyenda que las rodea pero, más allá de eso, se trata de una película muy mal rodada, muy mal interpretada, y que sólo tiene sentido si nos ponemos en el contexto de 1980 e imaginamos los ataques cardíacos que la cantidad de travestis, gays, lesbianas, punkis y drogadictos de celuloide pudieron provocar en una sociedad que llevaba casi cuarenta años viviendo en una dictadura.

Recuerdo perfectamente que vi "Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón" en 2003, cuando llevaba años descatalogada pero El País la rescató para ofrecerla en su primera colección de "Un país de cine". Mis compañeros de piso y yo acabábamos de cerrar la última discoteca abierta en Málaga y, mientras esperábamos el bus, yo me acerqué tambaleante hasta el kiosko y compré el periódico sólo para conseguir la película. Llegamos a casa y nos la pusimos, así que sobra decir que la disfrutamos como enanos porque el alcohol aún no había abandonado nuestro cuerpo y verla con los amigos era, como ya he dicho al principio de este post, una auténtica fiesta en la que no parábamos de reír. Pero al día siguiente, ya sobrio, me la volví a poner y descubrí que verla como una simple película era bastante decepcionante porque todo en ella era torpe, mal hecho, mal planificado y mal rodado.

Pero hay que ser justos y reconocer que pocas películas tienen una vida y una energía como ésta. Los planetas se alinearon y "Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón" surgió en el momento justo en que tenía que surgir, representando en el cine a la gente que en ese momento tenía que representar, espantando de las salas al público que tenía que espantar, y convirtiéndose en la película generacional de un movimiento aún hoy irrepetible. También nos dejó secuencias tan célebres, surrealistas y descacharrantes como las erecciones generales donde el propio Almodóvar elige el pene más grande entre una serie de candidatos, la violación de Carmen Maura, los falsos spots protagonizados por Cecilia Roth, y esa gran frase que todos hemos repetido alguna vez con mayor o menor énfasis según el grado de la borrachera: "hagas lo que hagas, ponte bragas".

Y aunque Almodóvar ha tratado después la homosexualidad como elemento dramático o de represión, como en la sobrevaloradísima "La ley del deseo", la verdad es que es de agradecer que en su primera película todo tenga un aire tan normal y tan poco diferenciador. Ninguno de los personajes que rodean a Pepi está traumatizado por ser gay, como era lo normal en el cine español en esos años, ni vive su condición sexual como algo especial o raro. Los protagonistas se limitan a vivir cómo les da la gana y a hacer lo que ellos creen que tienen que hacer, quemando la noche madrileña y buscando crear una segunda familia en los amigos. Porque, al fin y al cabo, "Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón" es una película muy sentimental donde las amigas se quieren y se ayudan aunque sea a base de lluvias doradas:



Lo dicho, la primera película de Almodóvar ha envejecido mal pero es un poco como la Duquesa de Alba, que da grima ver como una anciana se viste como si fuera Agatha Ruiz de la Prada pero al mismo tiempo hay algo entrañable en eso.



jueves, 9 de septiembre de 2010

Juanma Carrillo, de profesión pornógrafo visual.

El de la foto de arriba es el gran Juanma Carrillo, pornógrafo visual como él mismo se define. Conocí la obra de Juanma el año pasado cuando los dos coincidimos en el Festival de Cine Gay Lésbico LesGaiCineMad 2009 donde él concursaba con su corto "Caníbales" y yo con "Placer". Y a partir de ahí entré en contacto con el universo de este peculiar director que no se acojona a la hora de rodar historias que dejan al espectador de todo menos indiferente, cortos que te cogen y te retuercen los sentimientos, los del corazón y los de la entrepierna, y no te dejan libre hasta los créditos finales.


"Caníbales"
es uno de los mejores cortos que vi el año pasado, y probablemente el más valiente de todos. Se trata de un viaje en primera persona al sórdido ambiente del cruising gay, donde el espectador asume el protagonismo absoluto y se convierte en el cámara, al más puro estilo The Blair witch project, de un morboso paseo por el sexo anónimo y despersonalizado de una zona de ambiente donde lo único que hay que hacer para echar un polvo es lanzar una mirada. Apenas hay diálogo o música, la imagen es en blanco y negro, y Juanma usa casi exclusivamente el poder de las imágenes, entre las que incluye una mamada real que ríete tú del cine porno, para incomodar al espectador que nunca sabe muy bien hacia donde le lleva este viaje. Hasta que llega el final y todo cobra un aterrador sentido ...

Juanma demuestra que le sobra y le basta con una cámara para atrapar al espectador y lanzarle al abismo. Conclusión, hay que seguirle la pista a este director que se enorgullece de que la palabra "transgresión" vaya unida a su trabajo.

La promo de "Caníbales":



A Juanma le están haciendo una retrospectiva que va a pasear su trabajo por medio mundo. Para ello ha rodado una serie de promos con las que presentar su particular universo de pornógrafo visual. Algunos son simples spots pero hay uno especialmente, "Muro", que es más que una promo, es un corto bestial que cuenta una historia de amor y desamor entre dos chicos en tan sólo 4 minutos. Juan Caballero, actor fetiche de Juanma y mío, y Tadeo Díez pasean su talento y su belleza delante de un muro que se convierte en testigo silencioso del fin de una pareja. Genial.

MURO ( PROMO Nº 2 DEL CICLO CD ) from Juanma Carrillo on Vimeo.



Muy recomendable todo lo que hace Juanma aunque sólo sea por ver a un director que no le tiene miedo al sexo en la gran pantalla.