martes, 7 de septiembre de 2010

Sobre madres amadísimas y cine andaluz del que merece la pena ...

Me apetecía mucho que la primera película que apareciera en este blog fuera "Madre amadísima" de Pilar Távora. Y es que uno no puede evitar pensar que si hacer cine en España ya es de locos, hacerlo en mi tierra, Andalucía, es casi una acto kamikaze. Pero la directora Pilar Távora lleva ya unos cuantos años currándoselo, escribiendo y dirigiendo cine andaluz del que allana el camino a todos los que venimos detrás con la "absurda" idea de quedarnos en Andalucía para crear historias desde aquí.

Hace ya unos cuantos meses que Pilar y su equipo presentaron "Madre amadísima" en Madrid y Sevilla antes del estreno en toda España. Yo tuve la inmensa suerte de poder estar presente en la prémiere en la capital gracias al protagonista de la película, un sorprendente José Burgos que tiene un papel nada fácil que en manos de otro actor hubiera podido caer fácilmente en la caricatura absurda. Así que fuí de los primeros en disfrutar de esta cinta, pequeña en las formas pero muy grande en el contenido, que narra la vida de Alfredito a modo de inmenso flashback que él mismo cuenta mientras viste a la Virgen de su pueblo.


Viendo "Madre amadísima" me pasó un poco lo mismo que cuando vi "Volver" de Almodóvar, no sabía muy bien si estaba empatizando tanto con la historia por ser de pueblo o porque estaba muy bien contada. Me explico, todos los que hemos nacido en poblaciones pequeñas hemos visto la clásica figura del "mariquita de pueblo", ese cincuentón afeminado que vive con su madre y que se pasea por las calles ajeno a todo lo que se dice de él. Pues bien, esa es la figura principal de "Madre amadísima" y sobre ese cliché se construyen diversas historias: la de amor incondicional entre una madre y un hijo, la del primer amor que marca toda una vida, la del despertar a la vida adulta, la decepción ante la madurez y la aceptación de la muerte y la soledad. Todo ello lo conduce Távora con un respeto brutal hacia sus personajes y hacia lo que cuenta, utilizando a veces un humor demasiado fácil pero que queda eclipsado por la ternura que la directora demuestra hacia los protagonistas, a los que en ningún momento juzga y a los que se preocupa de llenar de matices para que no sean ni buenos ni malos, simplemente personas.


"Madre amadísima" es una película de bajo presupuesto pero que suple sus carencias técnicas con la arrolladora voluntad de todo su equipo por contar la historia que quieren y de la manera en que quieren contarla. Y termina siendo un poderosísimo viaje emocional a la infancia y a la adolescencia, independientemente de que el primer amor lo haya tenido el espectador con una mujer o con un hombre. Porque Pilar Távora se limita a hablar de personas que se quieren y se odian, que intentan desesperadamente ser felices y que descubren el doloroso proceso que a veces implica que los demás te vean como alguien diferente cuando en realidad eres tan normal como ellos.

Y mención especial merecen los actores José Burgos y Ramón Rivero, que interpretan el personaje de Alfredito en su adolescencia y en su madurez. Un mariquita de pueblo tiene que estar ligeramente sobreactuado, porque es imposible hacerlo de otra manera, y estos dos actorazos caminan durante toda la película por esa cuerda floja que les puede hacer caer del lado del histrionismo o del ridículo. Pero no, se mantienen siempre en pie dando credibilidad y verdad a un personaje complicado que usa el humor para contarnos cosas que no tienen nada de gracia.

Porque si algo define a "Madre amadísima" es la verdad con la que está contada. ¿Tiene fallos? Sí, claro, pero esta película es de esas en las que las ganas con las que se cuenta la historia hace que las virtudes acaben teniendo mucha más importancia que los defectos.

El tráiler:





1 comentario:

  1. Me ha comentado Burgos esta publicación. Te agradezco mucho que hayas abierto este blog con Madre Amadísima, película a la que tengo un cariño especial por muchas razones. Es tan duro trabajar en esto del Cine cuando sabes todo lo que puedes hacer y cómo puedes hacerlo pero tienes que apañarte con los medios justos, incluso con menos. En casos como el de Madre Amadísima hacemos hasta milagros y luego hay que competir con los que tienen el triple para hacer lo mismo. Por eso, leer tus comentarios, saber que hay sensibilidades que captan lo que quieres contar y poder emocionar, es todo un regalo que no tiene precio. Desde aqui te lo agradezco (creo que no nos conocemos) y se lo agradezco a todos los que me han dado tantas muestras de afecto y de apoyo.

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